sábado, 14 de febrero de 2009

Cápsulas de la Independencia

1.- La colonia en su origen creo pugnas profundas. La principal, la que existió entre españoles peninsulares –y todos sus privilegios-, y criollos –hijos de peninsulares nacidos en las colonias, y todas las imposibilidades para alcanzar un mejor estatus económico y social-. La revuelta independentista de 1810, un proceso que tuvo raíces en la desconfianza y la desigualdad.


2.- Se descubrió la Conspiración de Valladolid organizada por José Mariano Michelena el 21 de diciembre de 1809. Pretendía formar una junta de gobierno en la Ciudad de México; tomar preso al virrey y demás autoridades de la Colonia. Abogados, médicos, militares, sacerdotes, trabajaban desde septiembre en el proyecto con la participación de varios gobernadores provinciales y jefes de regimientos.


3.- La llamada Conspiración de Querétaro siempre tuvo el rostro de verbena, de tertulia, de ocio creador. Asistían a ella personajes como: doña Josefa y Miguel Domínguez, capitanes como Abasolo, Allende, Juan Aldama, el intendente Juan Antonio Riaño y el obispo de Michoacán Abad y Queipo. El cura de Dolores, Miguel Hidalgo y Costilla. Vinito, poesía, teatro; eran el complemento.


4.- Fue como una premonición. Doña Josefa, la Corregidora de Querétaro, encerrada en una habitación desde hacía horas, logró pasar el mensaje a uno de sus criados. ¡La conspiración había sido descubierta!. Como un suspiro eterno corrió la alarma y se tomó la decisión: “¡Que se echen a volar las campanas! ¡Es la hora del levantamiento!”.


5.- Infundido por un extraño vigor hasta entonces desconocido, el cura Miguel Hidalgo y Costilla, tomó la imagen de la Virgen de Guadalupe que colgaba en su curato. Llevándolo arengó a la muchedumbre que se agolpaba a esa hora frente a la iglesia convocados por las campanas que no dejaban de repiquetear. Era la madrugada del 16 de septiembre de 1810.


6.- Del grito que cada 16 de septiembre que el Presidente de la República en funciones dice, arengando a la multitud reunida bajo el balcón central del Palacio Nacional, se habla de la fórmula. De cuantos ¡Viva México! se deben decir. Sin embargo, el cura de Dolores simplemente grito: “Abajo el mal gobierno. Mueran los gachupines. Arriba Fernando Séptimo”. Lo que buscaba Miguel Hidalgo no era romper con la corona española.


7.- Nomás supo la noticia, el cura José María Morelos se lanzó al camino desde su curato de Carácuaro. Buscaba ver a su maestro el cura Miguel Hidalgo que según decían venía rumbo a Valladolid con mucha gente. Cabalgó sin descanso. En Valladolid no los alcanzó así que fue hasta Charo donde vio a su maestro, el 20 de octubre de 1810.


8.- “¿Capellán? Usted es un hombre curtido por los soles de la tierra caliente, mi estimado José María. Recuerde sus épocas de arriero. Antes de estudiar Teología No, mi amigo. La encomienda suya será alzar y comandará un ejercito en el sur. ¡Tome Acapulco!”: -dijo el padre Hidalgo a José María Morelos. Y le entregó un legajo con las órdenes.


9.- Como los meros bravos el capitán Allende y sus soldados se batieron en el Monte de las Cruces con las fuerzas realistas comandadas por Torcuato Trujillo. La batalla fue furiosa, sangrienta, mortal. Las bajas insurgentes fueron grandísima. Pero la ciudad de México se extendió desolada ante sus pies. La decisión del cura Hidalgo fue inflexible: “No avanzar”.


10.- Fueron tres los motivos fatales para que los insurgentes se perdieran: la toma de Guanajuato que fue un desastre con la multitud furibunda y los desmanes; la decisión de no entrar a la inerme ciudad de México después del triunfo del Monte de las Cruces; y la derrota del Puente de Calderón. Trinidad trágica para el cura Hidalgo y su gente.


11.- En la Batalla del Puente de Calderón, el 17 de enero de 1811, la ventaja la llevaban las tropas insurgentes comandadas por Hidalgo, Allende, Aldama, Rayón y Jiménez. Los realistas reculaban a cada embate. Pero unos carros con pólvora estallaron. Eso desconcertó y amedrentó a los insurgentes que perdieron posición. Tras ese hecho los realistas los derrotaron.


12.- “Ese bribón del cura”: mote que Allende, Jiménez, Aldama y Rayón le daban al cura Hidalgo después de la Batalla del Puente de Calderón. Lo iban a despojar del mando el 25 de febrero de 1811. Ya los tenía hartos. La captura en Acatita de Bajan el 21 de marzo, donde muriera Indalecio Allende hijo del Capitán Allende, lo impidió.


13.- Los primeros cabecillas insurgentes fueron enjuiciados en Chihuahua y encontrados culpables en mayo de 1811. Fusilados les cortaron la cabeza para exhibirla en la Alhondiga de Granaditas: como justo escarmiento y amenaza a quienes trataran de alzarse contra el Gobierno Virreinal. Abasolo escapó a esta pena, aportó datos importantes delatando a muchos simpatizantes de la insurgencia.


14.-
Según el historiador Lucas Alamán el cura José María Morelos en Carácuaro citó a los jesuitas para justificar el levantarse en armas. Tomo de "Itinerario para pueblos y párrocos de indios", obra en la que se afirma que "los clérigos pueden tomar las armas lícitamente cuando hay alguna grave necesidad en utilidad grande de la patria".


15.- No fueron pocos quienes acompañaron en sus hazañas al insurgente José María Morelos. Todos ellos, dignos personajes de un corrido: Los Galeana, Hermenegildo y Pablo; los Bravo, Leonardo, Máximo, Víctor, Miguel y Nicolás, hijo de Leonardo; Mariano Matamoros, Vicente Guerrero, Ignacio López Rayón, José María Liceaga, Guadalupe Victoria: -quien a la sazón fue el primer Presidente de México.


16.- El cura José María Morelos escribió a la Suprema Junta Nacional Gubernativa que habría de gobernar el país en ausencia de Fernando Séptimo y que presidía Ignacio López Rayón, quien fue en su momento secretario y ministro de Miguel Hidalgo diciendo: "Que se le quite la máscara a la independencia, eliminemos la mención del Rey". “América para los americanos”.


17.- En 1812 el sitio de Cuahutla. Memorables 63 días de gesta. Calleja al mando giró el mensaje siguiente al Virrey Venegas: “Estrechados por nuestras tropas y afligidos por la necesidad, manifiestan alegría en todos los sucesos. Entierran sus cadáveres con repiques en celebridad de su muerte gloriosa, y festejan con algazara, bailes y borracheras, el regreso de sus frecuentes salidas”.


18.- Una madrugada de abril de 1812, durante el sitio de Cuahutla, los soldados insurgentes despertaron sobresaltados. Sorprendidos en mitad del sueño tras el sonoro estampido de un cañonazo. La línea realista amenazante, avanzaba sigilosa. Un muchacho de escasos 12 años atisbaba entre la empalizada de la trinchera. Narciso Mendoza se llamó el “Niño Artillero”.


19.- En mayo de 1812 tras una traición fue aprendido Leonardo Bravo. Morelos trató de persuadir a los realistas con un canje de 800 soldados a cambio del lugarteniente. Leonardo Bravo fue ejecutado a “garrote vil”. El cura de Carácuaro entregó los prisioneros a Nicolás Bravo, hijo de Leonardo. Quien mostró no ser igual, les perdonó la vida.


20.- "Va mi espada en prenda, voy por ella": gritó entusiasmado Miguel Fernández Félix -mejor conocido como Guadalupe Victoria-, antes de acometer con brío el combate, cuando a la vera de un río se encontraron con las tropas realistas. Iniciaba la batalla de Oaxaca que tres horas después tomaban las fuerzas insurgentes de José María Morelos.


21.- Una curiosidad: La imagen que todos conocemos de José María Morelos con ropajes de generalísimo se realizó durante la estancia de este en Oaxaca. Entre diciembre y enero de 1812. El traje lo mandó hacer el cura y lugarteniente Mariano Matamoros. La india que lo bordó trató de envenenar al cura de Caracuaro quien se salvó de milagro.


22.- El documento conocido como “Sentimientos de la Nación”, condensa los pensamientos de Morelos, que habían sido manifestados en el bando del Aguacatillo en 1810, y en las cartas escritas en su época insurgente, así como algunos elementos de los escritos de la Junta Nacional. Elevan a ley la supresión de la esclavitud y la igualdad de todos los mexicanos.


23.- El Congreso de Chilpancingo declaró a José María Morelos y Pavón como Generalísimo y buscaron darle trato se Alteza Serenísima. A lo que él se negó de inmediato. La muchedumbre expectante esperaba: habían aclamado unánimemente el nombramiento. Argumentando desde los pasajes de la Biblia, el cura de Caracuaro aceptó el nombramiento siempre y cuando fuera el de Siervo de la Nación.


24.- Diferencia fundamental entre la insurgencia del cura Hidalgo y Morelos es en esencia, el sentido de nación. Mientras que el cura de Dolores nomás quería eliminar a los peninsulares de las altas esferas del virreinato. La postura del cura de Caracuaro fue radical. 6 de noviembre de 1813: "Queda rota para siempre jamás y disuelta la dependencia del trono español".


25.- Pesadumbre mayor fue durante las campañas de Morelos: no haber conquistado Acapulco en sus dos intentos y; no haber tomado Valladolid. Defendida por Ciriaco del Llano y Agustín de Iturbide que, a la postre, consumó la Independencia de México. En Valladolid además perdió a su lugarteniente el cura Mariano Matamoros, quien fue fusilado en el llamado Portal de las Ánimas.


26.- El desastre de Valladolid tuvo origen en pugnas entre Ignacio López Rayón -quien se sentía poseedor legítimo del legado de la insurgencia-, y Morelos. La estrella del Relámpago del sur, se eclipsaba. Con todo, el 22 de octubre de 1814, se promulgó la Constitución de Apatzingán. En el festejo, Morelos afirmó que éste era “el día más feliz de mi vida”.


27.- Un júbilo feroz enardeció a las filas realistas. Habían matado a uno de los hombres del maldecido cura Morelos. El 27 de junio de 1814, en una escaramuza, de varios tajos el soldado Joaquín de León degolló al malherido Hermenegildo Galeana. “Han acabado con mis dos brazos. Ya no soy nada”: atinó a decir lloroso el cura de Caracuaro.


28.- En 1814, Fernando Séptimo regreso de su exilio en Bayona, Francia. Muchas tropas españolas fueron comisionadas a las colonias para lograr su pacificación definitiva. Mientras tanto los insurgentes tenían pugnas irreconciliables. El 5 de diciembre de 1815, en Tezmalaca, el soldado Matías Carrasco –gente del general Manuel de la Concha-, y desertor insurgente, capturó a José María Morelos y Pavón.


29.- Gotitas de civilidad. De los 200 insurgentes capturados con Morelos: 150 fueron fusilados ahí mismo frente al caudillo, y los otros 50, enviados como esclavos a Manila. Conducido a la ciudad de México se le enjuició civil, militar e eclesiásticamente. Degradado en público, de manera humillante, según Lucas Alamán. Fusilado, el 22 de diciembre de 1815, en Ecatepec.


30.- El término chicano tuvo origen en aquellos cien mil habitantes mexicanos quienes quedaron desamparados tras la firma del Tratado Guadalupe Hidalgo. Acto que puso fin a la guerra entre los Estados Unidos y México. Ganaron los estadounidenses: el 52.1 % del país; Texas, California, Nuevo México, Arizona y Utha. Los chicanos perdieron tras el arreglo diplomático: propiedades, economía, nación, reconocimiento.

lunes, 9 de febrero de 2009

La ciudad perdida (crónica).

Desde su fundación la hoy Patrimonio de la Humanidad, llamada por su nombre de pila Valladolid y posteriormente nombrada como Morelia, en memoria perenne y viva de uno de sus hijos más celebrados. Fue y es un centro de paseo y solaz. Un espacio digno para la aristocracia, para el saber y la contemplación. Un centro alejado de las vías tradicionales de comercio que lo erigieron en un espacio exótico, de clima agradable y siempre dispuesto al recato, a la oración y al descanso. La ciudad en su eminente vocación de monja forzada ha vivido episodios de lustre extraordinario. Poblada en sus inicios de curas y seglares, de aristócratas y lacayos, estudiantes y trabajadores provenientes de las muchas haciendas que rodeaban el casco de la ciudad.

Valladolid fue un centro urbano próspero acosado por las pestes recurrentes que significó sin embargo muchas cosas en los años de la Colonia. Después en el siglo XIX, durante los años devoradores de la Independencia sufrió cargando a cuestas el estigma de procrear en sus aulas a los feroces pensadores de la conspiración y revuelta, a los puños alzados de la deshonra. Durante los breves momentos del Primer Imperio pareció recobrar sus antiguos vuelos pero fue tan breve el intento que poco se noto. Dio tumbos durante la guerra de los Tres Años por su acentuado sentido religioso. La Reforma fue un vasto llano de penurias y calamidades debido a los recalcitrantes dos endemoniados campos en disputa. La suerte no cambio tanto durante el imperio de Maximiliano que dio su mejor esfuerzo en la mejora de la raza en un buen número de las familias vallisoletanas. La etapa de la República Restaurada trajo descanso y mejoras a la población que revivió sus mejores días en los días de la dictadura del general Díaz.

El siglo XX inauguró otro tipo de relación en la población con el advenimiento de la Revolución Mexicana que si bien no tocó la ciudad de una manera directa, como a otras muchas poblaciones ubicadas sobre las vías comerciales tradicionales del país, si la transformó sustancialmente al permitir la creación del maximato más duradero de la nación durante su larga historia de casi dos siglos, el cacicazgo de la familia Cárdenas del Río en Michoacán y en México.

Sin embargo, más allá de este conocimiento general. Todas las urbes del mundo poseen micro urbes destinadas al trasiego humano que no necesariamente son los espacios más reconfortantes, recomendables y luminosos de su existencia. Sitios reservados a la bullanga, ajenos a la melancolía y al recato extremos. Lugares donde la comedia y la tragedia se codean. Lugares por demás cargados del ordinario transito humano: sudores, triquiñuelas, meritos extraordinarios y cinismos extremos. Toda urbe, en su propia entraña, posee otros microcosmos ajenos a los próceres y muy por lo contrario, cercanos a los infiernos más pedestres de la existencia humana.

Entre las calles hoy conocidas por su nombre actual: Manuel Muñiz, Quintana Roo, Nicolás Bravo y Zamora -que ya era el río-. En el sector Independencia se ubicó por décadas la llamada “ciudad perdida”. Quienes la conocieron dicen que era su propietario un señor de nombre Trinidad Avilés, quien normalmente vestía de traje y corbata, y se hacía acompañar de unas mujeres vestidas de negro y con aspecto de monjas. Esta vecindad estaba ubicada a unos cuantos pasos de la zona de tolerancia en la calle Ocampo, y del mercado de Carrillo, donde mis abuelos maternos tenía un puesto de fruta.

La ciudad en ese sector estaba normalmente llena de camiones y mulas de carga. Vendedores y marchantes. Músicos y parranderos. Por el mismo rumbo estaban varios paraderos de camiones “guajoloteros” que traían a las gentes de las rancherías y pueblos cercanos. Aquello a más de una nutrida población de puestos de comida que a toda hora emanaban olores a fritanga. También pululaban las cantinitas con botana de cueritos y tacos de moronga que salvaban a los náufragos de las resacas abismales. Mi tío abuelo, sobre la calle de Manuel Muñiz, tenía una tenería donde se curtían las pieles que posteriormente serían huaraches y sillas de montar.

En la calle Ocampo, en el centro de la zona roja, reinaba el “Mari´s” con sus muchachas de clase, costo alto y sus cuartitos amueblados en la planta alta, luego de transitar por la escalera de caracol que dejaba ampliamente a la vista quien subía y quien bajaba satisfecho. El “Adriana” con su mármol y sus candiles de cristal. También el “Gato Negro” con la música tropical y sus gordas bien rollizas que hacían bailes voluptuosos a la clientela brava que se juntaba todas las noches: sardos, judiciales y rufianes. Y por supuesto, en toda calle que se precie de non santa no podía faltar el “Penjamo”, lugar de liberación dedicado a la masculinidad capitaneado por el “Josechu” y su inseparable Juan Manuel “la Petacas”. El “Cristalito” era un bellísimo mozalbete que vestido se afanaba en satisfacer los apetitos de la clientela que lo buscaba en la casa de Marisela.

Los primeros cuartitos de la “ciudad perdida” se fincaron sobre la calle de Manuel Muñiz. Eran simples habitaciones con techo de teja. Baños comunitarios y lavaderos que colindaban con la barda de la casa de mis abuelos. La siguiente parte la construyeron sobre la calle de Nicolás Bravo. Y de esa manera, según recuerdan todavía vecinos, duro muchos años. En el centro de esa geografía había una milpa y unas hortalizas que cultivaba un señor de nombre José. En las mañanas una mujer de nombre que nadie supo recordar, dicen, le decía a voz en cuello: “don José, ¿cómo amaneció? –Y de inmediato le cantaba con sobrada coquetería-: “¡Quiero besarlo en la boca!”. Canción de moda en los años cincuenta, que por supuesto ruborizaba al susodicho y arrancaba risitas insolentes a las otras mujeres que a esa hora lavaban o bañaban a los escuincles en los lavaderos. Mucha de esa producción que don José sacaba de las hortalizas, iba a parar a las mesas de los morelianos que se surtían en los mercados de Carrillo y el Santo Niño, este último ubicado cuadras arriba sobre la calle de Nicolás Bravo. Con el pasar de los años las muchachas que venían de distintas partes de la entidad convencieron al Señor Avilés y se construyó otra sección de la vecindad sobre la calle de Quintana Roo.

En el interior de la vecindad, dentro de aquellos diminutos espacios, se encontraba de todo. Lo mismo puestos de ropa de todas clases que los aboneros vendían a las mujeres. Talleres de carpintería. Centros de compostura de radios. Carbonerías. Carnicería. Cómales de tortillas. Un dispensario médico donde las damas buscaban espantar sus males. Zapateros. Sastres remendones. Peluqueros y cuanto oficio imaginado pudiera requerirse. Si por algún mal momento alguien debía ser lanzado de la misma, había otro José que se encargaba. Les quitaba las tejas a los techos. Y adiós, hasta la próxima.

Con el pasar de los años y la desaparición de la zona roja durante el Gobierno de uno de los Cárdenas, Cuahutemóc. La “ciudad perdida” también vio su declinación. Trinidad Avilés dio paso a Luis Avilés, su hijo. Aquella parte de la ciudad mejoró su urbanización y el terreno fue vendido a la empresa que administra la Comercial Mexicana. Sobre ese espacio se construyó una tienda y se hizo un estacionamiento. Siguen ahí, sin embargo, la fama de la aguerrida bravura de los de la Nicolás. El bullicio de la Manuel Muníz. Y el recuerdo de las bellas mujeres jaladoras que habitaron sobre Quintana Roo.

No puede haber nostalgia en el recuerdo. La zona de la ciudad sigue conservando en el presente el alegre bullicio de la gente. El empuje del comercio que sustituyó en la calle Ocampo a los burdeles que fueron amontonados una breve temporada en un espacio que las personas denominaron: “La muralla”.

Contaban mis tíos, sin que mi abuela paterna lo negara del todo, que cuando la zona de tolerancia se la llevaron, las mujeres grandes del barrio hicieron una manifestación frente al Palacio de Gobierno. En sus demandas, pintarrajeadas con mala ortografía sobre pancartas de cartón, reclamaban al gobierno el no saber, desde ahora, dónde andarían sus hijos. Decían, reforzando el argumento, que cuando menos antes sabían que sus vástagos se hallaban a unas cuadras de la casa. Y ahora, quién sabe con quién andarían y en dónde irían a parar…




Morelia, noviembre de 2008.

miércoles, 24 de diciembre de 2008

Dos años pasaron





Hace unos cuantos días atrás, en este mismo mes de diciembre, se cumplieron dos años del momento en que el buen amigo Gilberto Ramírez se adelanto en busca de nuevos paisajes y cosas que describir como lo hizo a través de la pintura y el dibujo. Con su ausencia nos dejó un gran vacío, principalmente ahora que los socavones de la derecha secular se engolosinan en provocar un mundo cada vez más carente de optimismo.
Su ironía, el sarcasmo de su humor recalcitrante nos hace mucha falta.

viernes, 21 de noviembre de 2008

DON JUAN TENORIO











Estas imágenes las tomo el fotógrafo de La Jornada Michoacán, Iván Sánchez. Durante la XXXI Temporada de don Juan Tenorio en el Claustro Mayor de la Casa de la Cultura de Morelia, Mich. En la función del día 31 de noviembre de 2008.

martes, 4 de noviembre de 2008

noticias de la XXXI Temporada de don Juan



















Las fotografías son de Erik Sánchez

viernes, 31 de octubre de 2008

noticias de la XXXI Temporada de don Juan (prensa)

Renovar las formas dramáticas con que ha sido representada la obra, objetivo de su director
Tradición y tecnología digital visten la temporada 31 de Don Juan Tenorio

La Compañía Trashumante se hizo cargo de la puesta en escena al ser declarada desierta la convocatoria

CARLOS F. MARQUEZ
Escena de Don Juan Tenorio
Lupa
Escena de Don Juan Tenorio Foto: ARCHIVO LA JORNADA MICHOACAN

El miércoles se estrenó en la Casa de la Cultura de Morelia la temporada 31 del montaje teatral Don Juan Tenorio, de José Zorrilla, que en la versión del director Arnulfo Martínez se conjugan la tradición y la tecnología digital con la intención de renovar las formas dramáticas con que ha sido representada tradicionalmente esta puesta.

Media hora antes del inicio de la función ya se podía observar en el exterior de la Casa de la Cultura de Morelia una larga fila de personas que acudieron puntuales a la cita con la tradición teatral más longeva de Michoacán, a pesar de que para muchos sigue resultando inexplicable el por qué esta obra sigue gozando de tanta convocatoria entre el público de todas las edades.

La asistencia que colmó todas las localidades afirmó la vigencia de Don Juan Tenorio, montaje para el que paradójicamente ningún grupo del estado presentó su propuesta en respuesta a la convocatoria emitida por la Secretaría de Cultura para producir el mejor planteamiento de escenificación. Cabe recordar que una vez que se declaró desierto el concurso para elegir la puesta en escena del clásico de José Zorrilla, la Secum convino directamente con Arnulfo Martínez para que fuera la Compañía Trashumante. Carro de Heno la encargada de la temporada 31 de esta obra.

Como lo anunciara previamente Arnulfo Martínez a través de este diario, su apuesta en la dirección sería por un montaje despojado de los grandes artificios (de música, escenografía y hasta trazo escénico) que se han podido observar en otros años y centrado mayormente en la actoralidad y la propia esencia del texto. El director buscaba, en cierta medida, desempolvar el montaje y darle un aspecto innovador con la incorporación de la tecnología como una técnica de innovación.

Desde la conformación del reparto, Arnulfo Martínez buscaba romper con la rigidez del montaje y el punto de partida fue la elección del actor Víctor Sandín para interpretar a Don Juan, tomando así distancia con el cliché de que todo seductor tiene que ser el mejor parecido, aunque a decir verdad, Don Juan tiene más la naturaleza de un Sátiro.

Víctor Sandín consiguió dar el tono que al parecer Arnulfo Martínez buscaba para el personaje principal al recrear la noche del miércoles un personaje que se movía entre lo maquiavélico y lo bufonesco. Esa hosca interpretación de Víctor Sandín que empaña incluso los momentos en que Don Juan se descubre completamente conmovido, lejos de restar al carácter del personaje lo dimensiona en la magnitud del conflicto que implica reblandecer la suma perversidad en el acto de contrición alcanzado por virtud del amor.

Al mismo tiempo que Víctor Sandín contribuyó a dar otro matiz de Don Juan Tenorio, su fuerte presencia escénica devino en un problema para los demás actores que no alcanzaron el peso escénico como para contrarrestar al mítico seductor y asesino, es así que los mayores desequilibrios se observaron al confrontar al Tenorio con Don Luis (Cuco Ovando), que se vio más débil que capaz de hacer frente a su rival e Inés (Sandra Rangel), que no alcanzó a subirse en el arco emocional que Zorrilla le atribuye.

Aunque es clara la intención del director de acentuar el ambiente carnavalesco de la ciudad de Sevilla, la tentativa devino suma de excesos que quitaron pulcritud al montaje; la comparsa que en esta ocasión se despojó de la danza a cambio de mojigangas, zanqueros y un permanente flirteo indiscriminado no cesó en sus movimientos hasta el momento del encuentro de Don Juan y Don Luis en la taberna, hasta entonces, el grupo de jóvenes funcionó más como un distractor de la escena central, que como un corpus capaz de contextualizar el drama. Pero el director fue más allá e integró a la comparsa al electricista de la Casa de la Cultura de Morelia mejor conocido como El Toques, pero lo que no previó al incorporar a un personaje tan fuerte por sí mismo, es que éste se convirtió en el centro de atención mientras estuvo presente en la escena.

En cuanto a la idea de dar al Tenorio un aire más contemporáneo mediante la integración de la tecnología que fue aportada por el Grupo Aux, no fue lo más acertada en cuanto a la intención de plantear una escenificación paralela. Las proyecciones en 3D trataban de crear una escenografía alterna, por si no bastaba el majestuoso edificio de la Casa de la Cultura, pero la proyección terminó desfasada hasta el punto de que en tiempo real todavía se estaban acomodando los proyectores para que su haz de luz llegara al destino deseado, es así que se podían ver ventanas moviéndose sobre las paredes y hasta un caballito cabalgando aunque no viniera al caso, falta de ensayo quizás, pero al fin de cuentas falta de precisión y sincronía.

Hay en esta versión 31 de Don Juan Tenorio una serie de intenciones escénicas que pueden ser apreciables en la misma medida en que logren depurarse y no ceder a la tentación de emplear los recursos simplemente porque están a la mano y no hay que desaprovecharlos.

miércoles, 17 de septiembre de 2008

Funestas fiestas patrias

Los acontecimientos sucedidos en la noche del 15 de septiembre de 2008 en la plaza Melchor Ocampo, frente al Palacio de Gobierno de la ciudad de Morelia, Mich. Es un suceso que indigna por su fría ejecución y por su alevoso e impune resultado. Lo dicho por las autoridades en el sentido de que es un acto terrorista, es correcto. No tiene otro nombre el atentar contra la población indefensa que se apiñaba, como año con año lo hace, para escuchar las arengas que la autoridad en funciones pronuncia terminando con el ya clásico: "¡Viva México! ¡Viva México! ¡Viva México!". Y en el caso particular de Morelia, los acordes alegremente beligerantes del "Arriba Pichátaro" echados al vuelo entrelazados con el repique de las campanas, la quema del castillo y los fuegos artificiales.
Es improbable que la autoridad encuentre a quienes perpetraron dicha agresión. Como improbable que esa explicación socorrida de los últimos años y más ahora durante el gobierno del Presidente Calderón, de que todos los males provienen de su grande cruzada contra el narco... sea la correcta. Lo cierto, lo verdaderamente cierto, es que una carga de metralla echada en un momento impensado e inédito en mitad de un puño de personas desprevenidas es un signo ruín, patético y funesto del estado de la descomposición social en que hemos, de manera inexorable, convertido la convivencia de los mexicanos.
Los remedios no son simples ni sensillos. Ni tampoco lo es ni podrá serlo, el endurecimiento de la autoridad civil rebasada ampliamente por el diseño de los operativos policiacos que ejecuta el ejército en todo el país, a toda hora y en cualquier sitio. De ser así, tan sólo hemos pasado de la "dictablanda" de un partido, a los inicios de un facismo de estado que sin abiertamente decirlo, contraviniendo las garantías individuales que la Constitución Mexicana ampara, se ejecuta sin que nadie pueda protestar y que simplemente exacerva más la ya de por sí manipulada vida cotidiana. En mitad de un "estado de excepción" no decretado y si manipulado al extremo en la dichosa guerra contra el fantasmón del narco. Es un hecho que las estadísticas de los muertos en el país por esa causa, con mucho, son superiores a las arrogadas en los mismos periodos en paises donde la guerra si está en marcha oficialmente.
El viejo adagio reza: "piensa mal y acertarás". ¿Quiénes son los verdaderos ganadores de un acto macabro ejecutado contra la población? ¿Quiénes protegen la escapada y quiénes solapan la impunidad? ¿A quiénes les conviene el terror y el miedo?

noticias de la XXXI Temporada de don Juan

La Jornada Michoacán miércoles 17 de septiembre de 2008 Cultura

La Compañía Trashumante escenificará por encargo de la Secum la obra Don Juan Tenorio

Apostará por una propuesta minimalista y un reparto sui géneris: Arnulfo Martínez

CARLOS F. MARQUEZ

Casting para la obra de Don Juan Tenorio

Después de que la Secretaría de Cultura de Michoacán declarara desierto, por falta de participación, el concurso para elegir el montaje de la obra de teatro Don Juan Tenorio, la dependencia decidió encomendar esta puesta en escena a la Compañía Trashumante. Carro de Heno, que bajo la dirección de Arnulfo Martínez Villagómez apostará por una propuesta escénica minimalista y por un sui géneris reparto de personajes en el que ya se ha definido que Víctor Sandín protagonice al personaje principal y Sandra Rangel haga lo propio con Doña Inés.

Arnulfo Martínez compartió con La Jornada Michoacán que durante más de siete años ha estado definiendo la propuesta estética con la que por fin llevará a escena el clásico de José Zorrilla, cuya presentación durante la fiesta de las ánimas ya se ha vuelto en Michoacán una tradición con 31 años de historia.

Sobre la forma en la que fue elegido por la Secum para montar Don Juan Tenorio explicó: “mi proyecto ya estaba en el conocimiento de los que están ahora al frente de la secretaría; entonces, dada la situación de la convocatoria desierta me invitaron y me dan la oportunidad de montar la obra. Por otro lado, me dan la oportunidad en el sentido de que es algo que he pretendido como director. Yo iba a entrar a la convocatoria, me ajusté a los 350 mil pesos que es lo que va a gastar la Secum en producción, pero nosotros como asociación civil tenemos un convenio todavía vigente hasta el primero de octubre por la obra Matrimonio y mortaja, a quién le baja, entonces ese prurito detuvo el que nosotros pudiéramos meter el proyecto a la convocatoria por las reglas de funcionamiento de la Secum, es así que nos abstuvimos de presentar el proyecto que ya estaba realizado”.

El montaje se producirá con los mismos 350 mil pesos estipulados en la convocatoria, aunque Arnulfo Martínez señala que la Compañía Trashumante manifestó abiertamente la necesidad de ampliar los recursos “porque 350 mil pesos es muy poco para producir una obra de esta envergadura y lo digo simplemente por el número de personal al que tenemos que pagarle y por la cantidad de funciones que son cinco”.

Señaló que la propuesta de montaje parte de construir un escenario circular sobre un templete que se construirá sobre la fuente central del Claustro Mayor de la Casa de la Cultura de Morelia y apoyar el hecho escénico con una serie de proyecciones sobre una de las esquinas del mismo espacio.

Aunque el director de la Compañía Trashumante afirma haber conseguido el texto original de José Zorrilla, mismo que están usando de base, puntualizó que retrocederán a la tradición de este clásico en Michoacán al usar la versión que llevara a escena José Manuel Alvarez, aunque sin dejar de lado la intención de generar una propuesta estética distinta. “Es una suerte, si no de innovación, sí de reconocimiento a la tradición con una visión hacia un presente que recoge las posibilidades estéticas que se han desarrollado durante 30 años en el mundo. Nosotros intentamos eso”, afirmó Martínez Villagómez.

El director del Tenorio, quien externó sus intenciones de incorporar música en vivo creada por Octavio Beltrán, dio cuenta de algunos principios de dirección que mantiene como constantes en sus montajes y que piensa desplegar en esta obra: “yo soy un director que trabaja con geometría; es decir, los montajes no los pueden buscar en otro lado si no es en la geometría. El asunto es que desde hace muchos años mi propuesta ha ido permanentemente hacia allá. Esta vez lo que queremos hacer es con base en el mismo procedimiento que hemos hecho siempre: mantener una pulcritud esencial en el texto, teniendo a la palabra como fundamento de la puesta en escena. Por otro lado, plantearemos una composición plástico/arquitectónica en cuanto a la puesta en escena, el movimiento y la actuación. Hay un cuidado de mi parte con respecto a volúmenes, estaturas, formas y colores, permanentemente estoy cuidando esa forma porque creo en lo que ha dicho el maestro Luis de Tavira: que el teatro, la puesta en escena es un todo y el pensamiento rector del creador tiene que visualizar el todo”.

Es también desde la conformación del elenco que Arnulfo Martínez pretende configurar un montaje innovador; por ello, observa su reparto de personajes como “un albur” y adelanta algunos detalles del rostro que tendrá su cuerpo actoral: “nunca se ha visto ese reparto que de entrada va a ser muy interesante para el espectador. He buscado gente que dé, en principio, el carácter de los personajes. Víctor Sandín será Don Juan Tenorio, Sandra Rangel estará en el papel de Inés; el Capitán Centellas lo interpretará Raúl García y Cuco Ovando será Don Luis; por supuesto, Pérez Gallardo será el comendador, puesto que si voy a respetar el texto de José Manuel Alvarez tengo que respetar a su actor. Verdaderamente es un reparto para el cual muchos directores se lo pensarían mucho, pero yo le apuesto a los volúmenes y la actoralidad”.

La propuesta estética de Arnulfo Martínez también prevé cambios en la comparsa, pues con base en montajes anteriores considera que “es importante rescatar la parte profana del carnaval. Más que la danza y el bien moverse, creo que es esencial tener carácter sobre la escena”.

Para la conformación de la carnavalesca comparsa se efectuará un casting en el que serán seleccionados los 26 personajes del séquito que representa al pópulo desenfrenado en la época de Don Juan Tenorio. Respecto de los tipos de personas y fisonomías que se buscarán en estas audiciones comentó Arnulfo Martínez: “busco gente de distintas edades. Busco cuatro personas de estatura pequeña que aporten talento a esto; dos hombres y dos mujeres cuya estatura no exceda el metro diez de altura. De hecho, para la idea de los muertos ya no quiero que sea como el Thriller (versión Michael Jackson, claro está), de hecho vamos a plantear otra fenomenología en el asunto desde la perspectiva del minimalismo”.

El casting para elegir a los integrantes de la comparsa se realizará en la Casa de la Cultura de Morelia el próximo viernes de 17 a 19 horas y el sábado de 11 a 14 horas. “La convocatoria es para todo tipo de personas, porque la idea es que verdaderamente se forme un carnaval en el que realmente logremos tener in situ la materia prima de un acto profano, no tanto un acto de asepsia total”, señaló.

Otra incorporación de elementos que pretende ser renovadora del tradicional montaje se deriva de la asociación creativa de la Compañía Trashumante y el Grupo Aux que se han planteado trabajar juntos en tres montajes.

“Ellos (el Grupo Aux) plantean una técnica de escenificación, de imagen, a partir de algo que se llama lap cinema; es decir, producir desde la convención de que el espectador sabe que hay un circuito cerrado de imagen para producir parte del discurso estético. Eso se me hizo una propuesta muy importante porque resulta que es como concatenar en una misma propuesta algo que va más allá de lo meramente representativo sobre el tablado; las técnicas muy contemporáneas de producción de imagen en el mismo sentido efímero de la representación escénica”, señaló Arnulfo Martínez.

El montaje de Don Juan Tenorio, ahora bajo la dirección de Arnulfo Martínez, se estrenará en Morelia el próximo 29 de octubre y continuarán las funciones en la Casa de la Cultura de Morelia durante los días 30 y 31 del mismo mes. Posteriormente, el montaje se presentará en dos municipios de la entidad que más adelante serán definidos por la Secum.

martes, 2 de septiembre de 2008

MEXICANÍSIMO





El próximo 4 de septiembre estrenaremos en la Casona del Teatro un espectáculo que hemos denominado Mexicanísimo. Lo haremos conjuntamente Juan Carlos Arvide, los maestros guitarristas Cutberto Cibrán y "Fito" Favela. Hemos tratado de hacer un viaje a través de la música mexicana y particularmente del corrido descendiente por derecho propio de los romances medievales y los cantares de juglaria.

Luego de la entrada anterior



Después de que mostramos la propuesta visual que el grupo AUX y nosotros tenemos para la XXXI Temporada del don Juan Tenorio, nos cuestinaron que de dónde la habíamos sacado. Aquí están las imágenes del Claustro Mayor de la Casa de la Cultura de Morela, de la manera en la que proponemos la puesta en escena. También nos dijeron ya que es muy progresista.., nos reimos bastante... La pregunta es: ¿qué es progresista cuando se busca crear un espectáculo teatral entretenido, divertido y propositivo?
Las imágenes las tomó Omar Germánico Martínez.