martes, 18 de marzo de 2008

El tenorio en eronga



Hace poco más de treinta años, como una política de estado, se buscó fomentar el desarrollo turístico de la región teniendo como centro neurálgico la zona lacustre del Lago de Pátzcuaro. La ocasión señalada fue la tradicional Noche de Muertos; costumbre antigua de las comunicades rivereñas y originales que abundan en Michoacán. Hasta antes de ese gran bum empresarial, era costumbre normal y sana que las familias visitaran de noche en fecha precisa los panteones, para acompañar a los difuntos; cenando y bebiendo en su honor.
Dentro de esa estrategía el don Juan Tenorio de José Zorrilla tuvo su lugar prominente. Por años, ha sido una recurrencia que ha permitido el encuentro de mandatarios estatales tanto como de Presidentes de la República y públicos de las más diversas realeas. Centro de atensión, la tradicional representación se hacía en Tzintzuntzan la noche del 1 de noviembre. Pero como todo, con el pasar de los años, la parte comercial y su muy fruptífera recaudación produjo en la autoridad municipal y los cargeros principalmente, una insensibilidad que se acrecentó a tal grado que ya resultaba más importante el río de ruido que se producía en un baile sobre las "yacatas" que el tradicional verso. Por lo tanto, la Secum decidió sacar el espectáculo a otra comunidad rivereña despues de 27 años de escenificaciones continuas.
En 30 años han dirigido pocos directores de escena: José Manuel Alvares, Alfredo Durán, Roberto Briceño y Gustavo Jiménez, José Solé, Jesús Herrera Soria y Manuel Ortega. Y han tránsitado, probablemente, la mayoría de los actores michoacanos de tres décadas.
Las imágenes aquí muestra la representación de el don Juan Tenorio en el 2006, en el atrio del Ex convento franciscano de Erongaricuaro. Comunidad rivereña que albergó el evento en el 2005 y 2006; con muy buena respuesta de la gente apesar de la poca publicidad.

1. El don Juan de rodillas (Manuel Ortega) y el Comendador (Jesús Pérez Gallardo, decano e único actor de la primera temporada de la representación).
2. La Taberna, don Luis Mejía al centro sentado (Víctor Sandín).

Amigos teatristas


Esta imagen corresponde a la celebración del cincuenta aniversario del nacimiento de mi amigo Franco Vega.
Franco ha puesto sudor, lagrimas, esfuerzo y talento en torno del arte escénico que se hace en Querétaro. Nos conocimos cuando el dirigía a la sección de jóvenes de Los Cómicos de la Legua. Ni me pregunten cuanto hace de eso, pero él tenía pelo y yo cómo 50 kilos menos.... ¡Ujule, ya pasó el tiempo!
Aquí aparece con Alejandro de Luna (al centro) y mi paisano Uriel con el vaso en la mano.
Uriel es un exiliado de Michoacán que se ha ido allá hacer teatro, con sensible sentido estético y rigor.

Otros maestros de las artes 4


Esta imagen corresponde a la inauguración de la II Jornada Cultural Sergio Alejandro Magaña Hidalgo que se realizó en el 2006 en Tepalcatepec, Mich.
G.L. Conrrado y su fiel escudero el médico Ramírez, han hecho una labor invaluable para que la figura del dramaturgo michoacano se valore en la cuna que lo vió nacer. Sin ser de esas latitudes, ambos se pusieron el overol y por años han trabajado intensamente para sensibilizar a las autoridades municipales y a la ciudadanía de "Tepeque". Su labor como promotores de la cultura y las artes principalmente, se ha dirigido a la cuenca Lerma Santiago; en aquellas regiones del Estado que arrancan del valle de Zamora, el bajío y colindan con Jalisco. Pero no se arredran por nada, y se extendieron gozosos para influir en algo que es el reconocimiento de uno de los hombres de teatro más importantes, probablemente sin exagerar, de la literatura dramatúrgica del mundo.

Otros indispensables

En esta imagen aparecen tres de los maestros más destacados e importantes del teatro mexicano del siglo XX. Al centro Salvador Novo, de lentes Emilio Carballido y el copetón es Sergio Magaña. Si bien Novo ya era uno de los intelectuales más destacados del país. Ellos, los jóvenes, todavía no alcanzaban el reconocimiento del que después gozarían. Principalmente Sergio Magaña. Estas imagénes corresponden al archivo del CITRU.

Fe de erratas:

Con respecto a la última entrada, el mtro. José Luis Rodríguez Avalos me hace la pertinente aclaración. No es en el Museo del Estado, pues todavía no existía. Es en 1969, pero en el Museo Michoacano, en la esquina de Allende y Abasolo.

lunes, 17 de marzo de 2008

1969, Niños Cantores de Morelia


Esta fotografía corresponde a un concierto en el Museo del Estado, en la ciudad de Morelia, en 1969. Ese año nos presentamos en Los Angeles, California.
Ahí están los maestros Závala y al piano Licona.

domingo, 16 de marzo de 2008

1970, un año importante

Este puñado de bizarros e ilustres escuincles (26 para ser exactos) fuimos a Europa en viaje para participar en el encuentro de Pueri Cantores que se realizó entre junio y julio de 1970 en Alemania Occidental.
A finales del año anterior habíamos ganado el derecho de representar al Continente Americano en el encuentro celebrado en la ciudad de Guadalajara, Jal. Entre las cosas sobresalientes del viaje fue que en las publicaciones europeas especializadas se dijo que entre las 5000 voces de niños que participaron en ese encuentro, las voces de los michoacanos, fueron identificables por su timbre, tesitura y potencia por encima de las demas.
Llegamos a mediados del mes de junio y nos llevaron a la ciudad de Essen, desde donde diariamente íbamos a otras ciudades a cantar misas, recitales o conciertos. Sin embargo, además de vocalizar y estudiar lo cotidiano todos los días, llegando al país nos entregaron las nuevas partituras las cuales tuvimos que aprender a marchas forzadas.
Los maestros del coro fueron: José Závala y el pianista Roberto Licona. Durante el encuentro el maestro Bonifacio Rojas dirigió Las antífonas para México, de Bernal Jiménez. En el denominado Concierto de las Naciones.
En 1995, a un cuarto de siglo de ese viaje, celebramos la mayoría de los aquí fotografiados con una misa y un concierto en la Catedral, el haber sido Niños Cantores de Morelia. 

El 450 Aniversario de la Fundación de Morelia



En 1990, los artistas escénicos locales convocados por el H. Ayuntamiento fuimos llamados a participar en un espectáculo que conmemoraría la fundación de la ciudad. La dirección general estuvo a cargo del mtro. Roberto Briceño. La dirección de escena la realizó Alfredo Durán. La partitura musical Gerardo Cárdenas. El diseño de escenografía el pintor Octavio Vázquez. Y trabajaron una cantidad de bailarines, músicos, coros, actores, iluminadores, charros, tramoyistas, sonidistas, vestuaristas, maquillistas y personas de la ciudad suficientes como para poner en escena un texto monumental, en la Plaza de San Francisco, sitio de la fundación de la ciudad un 18 de mayo. El texto general fue de Neftalí Coria.
A mi me toco en suerte la producción general y realicé la dramaturgia del texto así como algunas escenas que se añadieron al mismo. El monólogo inicial interpretado por el actor Manuel Guízar. Y la entrada del emperador a la plaza, entre otros.
A mi ver, fue una experiencia teatral aleccionadora para quienes participamos en ella. Nos mostró ante todo nuestras limitaciones. Nos obligó a esforzarnos y echar adelante talento e inteligencia en situaciones muy complicadas.
Las fotografías muestran el momento en que se da lectura al acta de fundación de la ciudad. La otra, a una de las tantas Morelias. Esta corresponde a la convivencia de la ciudad con los arrieros y personajes dedicados al mercadeo de la Colonia; la actríz es Ligia Mazariego y la escena yo la escribí.

TIET una experiencia teatral


En 1984 el Taller de Investigación y Exploración Teatral dirigido por Rodrigo Villamil ganamos el Premio Nacional de Teatro que las asociaciones de críticos otorgan en el país anualmente. La obra que aquí se muestra es El Rastro, de Elena Garro. La fotografía es de Jesús Herrera y está tomada en el Teatro Ocampo en ese mismo año durante la Muestra Estatal de Teatro.
Sobre de Adrián Barajas (que soy yo al centro), arriba Esteban Silva y de lado se ve la cara de Rodrigo quienes escenificaban los dos hombres del texto, como la versión tenía como centro del concepto estético la plástica de las figuras tradicionales de los diablos de Ojumichu; ellos eran unos nahuales trepados en el protagonista. Abajo, Delfina Ibañez interpretada por Berenice Reyes Luna.
El primer montaje del TIET fue allá por 1980. Maquina de Alejandro Licuona y que dirigiera Mercedes de la Cruz. Después de esa primera experiencia y resultados se formalizó el taller y una primer oleada de jóvenes que estaban en la Casa de la Cultura y en el CEDART se unieron al mismo. Con el correr del tiempo y la misma exigencia al interior del taller se fue depurando hasta conseguir cosas muy importantes que representaron a Michoacán en los foros nacionales y a México en el estranjero.

Del 1+1+2=4

Este es Chilaquiles. Ahora descansa plácidamente después de trabajar largos años con el Grupo 1+1+2=4. Grupo que funde y dirigí en los años ochenta y noventa. Junto con otros dos compañeros (Alberto Valencia Cuin, dramaturgo y Ricardo Chávez) y algunas actrices corrimos la legua por el país por poco más de quinceaños. Nuestro teatro se interesó entonces en la relación con la Carpa y su discurso popular. Los títeres fueron un medio muy efectivo para entablar comunicación con toda clase de públicos. También lo fue la música.