lunes, 9 de septiembre de 2013

Intouchables


En días pasados, por razones de trabajo, viajaba en un cómodo autobús con la pesadez “normalita” de un trayecto largo que a toda fuerza es molesto e incómodo por muy amigable que trate de ser el ambiente y uno se abandone al sueño.


Si se recuerda, en contraste con los viejos -no muy lejanos- vehículos de pasaje terrestre, los modernos transportes han implementado una serie de comodidades que buscan hacer del trayecto algo menos latoso, menos molesto… Entre los cambios más visibles hay un mayor espacio para piernas y rodillas, asientos menos angostos, baños, lonches y refrescos, películas y la posibilidad de sintonizar música de manera independiente. Pero la materia de éste texto no son los cambios en los automotores. Sólo agregare que en los diversos trayectos similares a esté, en otros momentos, he tenido oportunidad -como cualquier cristiano que se precie-, de ver innumerables refritos cinematográficos, en algunas ocasiones en recorridos distintos, hasta dos o tres veces la misma cinta al hastío; normalmente, de acción, de cine norteamericano, cosa que me da muchísima flojera con los stalone o los willis en seguidilla constante…Los audífonos y mirar para afuera da la oportunidad de olvidar la película en la pantalla.

Sin embargo, esta vez la cosa fue diferente y he aquí la razón de escribir estas líneas. En la pantalla inicia una escena nocturna veloz: un auto volando propiamente sobre el asfalto de una vía rápida que lentamente nos vamos enterando se ubica en la ciudad francesa de Paris. Dos personajes, al volante un morenazo y un blanco como pasajero, irrumpen desaforados en los carriles de esa vía rápida, es más, van divertidos escuchando música a fuerte volumen; después de una larga escena de alocada carrera y rebases múltiples, la policía los acorrala y bajan del auto al morenazo quien se resiste, pues es el chofer de “un enfermo tetrapléjico en crisis” y argumenta que se dirigen al hospital; al revisar al copiloto, efectivamente se ve como la crisis inicia y avanza haciendo escupir saliva y ponerse lívido al enfermo; los policías se espantan, se perturban, no saben que decidir ante el cuadro sorpresivo y los gritos desaforrados del chofer quien les intimida al punto de que se ofrecen a abrir paso al auto rumbo a su destino; al abordar y reiniciar la marcha del bello Renault –como conclusión de la escena-, vemos como estos dos malandros ríen de buena gana disfrutando su osadía, abriéndose paso tras las sirenas de las patrullas…


 Así inicia la cinta Intouchables de los franceses: Olivier Nakache y Éric Toledano. Filme delicioso que narra, basada en una historia real, un pasaje de la vida de Philippe Pozzo di Borgo, autor del libro Le Second souffle, tetrapléjico desde el año de 1993 y de su relación con Abdel Yasmin Sellou, su asistente a domicilio. Personajes interpretados en el filme por los actores François Cluzet y Omar Sy.

En esencia la anécdota es sencilla pero altamente gratificante: Philippe, un aristócrata que ha quedado tetrapléjico a causa de un accidente de parapente contrata como enfermero a Driss, un inmigrante de un barrio marginal recién salido de la cárcel. Aunque a primera vista no parece la persona más indicada para cuidarlo, juntos aprenden a convivir arrastrando los resabios y litaciones de un cuerpo endeble tanto como la vitalidad insospechada de la ignorancia, ejemplificado esto en la mezcla de la música de Vivaldi con el soul de Earth, Wind & Fire; moviéndose los parámetros entre la dicción elegante y el mundo del arte, con la jerga callejera… Dos mundos enfrentados que, poco a poco, congenian hasta forjar una amistad tan disparatada, divertida y sólida como inesperada.

Esta película que contiene una comedia fina, se convirtió rápidamente en un fenómeno cultural en Francia, donde fue votada como el evento cultural del año 2011 por el 52 % de los franceses. Además, la cinta volvió a popularizar el clásico: Boogie Wonderland, de Earth, Wind & Fire que es el motor de una escena vital y vigorosamente mordaz al celebrar el cumpleaños de Phillippe...

Vale la pena buscarla y disfrutarla.


martes, 3 de septiembre de 2013

Floresta


En aquella mañana, a penas despuntando el alba, Labrocha se frotó enérgico los brazos, el tronco, el sexo, las piernas y los tobillos sin salir de la sábana. Corrió la cobija y le tapo las piernas turgentes para que no se enfriara. Se lavó la cara y enjuagó la boca con un gran buche. Se puso el pantalón, camiseta, suéter y unos desvencijados tenis de aspecto famélico que para el caso resultaban ideales. La beso en la boca y tomó la correa. Aguantó a pie firme el embate de las expresiones de contento y alegría del cachorro que de la noche anterior a la amanecida estaba más fuerte, más crecido y vigoroso.

Fue al portón y salió al sendero, no sin marcarle “sentado” antes de abrir la puerta y dar la salida. El can apaciguó su ansia, se quedo quieto y espero la señal convenida: y salió volando, agitando con el viento las orejas y paseando de lado a lado el rabo como banderola desplegada en fragata beligerante: “¡Todo a babor! ¡Todos a cubierta! ¡Todo a estribor!” Labrocha cerró el portón, miró a izquierda y derecha curioso antes de iniciar la caminata matutina. Subió la cuesta seguido, alcanzado y rebasado por el cachorro que de trecho en trecho esperaba vigilante al andarín de paso monótono.

Llegaron al bosquecito y el can hizo sus tradicionales tres paradas de rigor, las revolcadas en la tierra suelta y húmeda de la brisa matinal, las olisqueadas en los lugares comunes y los apapachos vigorosos al andarín que sentado en una roca trataba de escribir los versos consistentes, sustantivos y amorosos que le leería a ella al compás de la cuchara parsimoniosa en la taza de café. A sus pies el perro esperó la resolución del dilema. Él quedo satisfecho tras largos instantes de deliberar. Compartió con el bicho un trozo de carne seca que saco del bolso de cuero que pendía de una correa pasada por su hombro, luego de unos momentos echaron a caminar, siguiendo el rumbo marcado por una línea imaginaria a través de las grandes rocas de piel de obsidiana tiradas al vuelo sobre esos lomeríos salpicados de amplias arboledas.

Ya el sol acariciaba con los largos tentáculos las puntas de los árboles tupidos. Ya la naturaleza se agitaba en sus cantos melódicos y sus ritmos diarios. Llegaron al claro que marcaba el ascenso a la troje ubicada en la loma larga de aquel caserío donde esperaba el café, el desayuno humeante y ella. De súbito el can silencioso se paro de golpe. Labrocha apercibido sin dejar sus interiores pensamientos le miró los ojos, puesta la mirada en algún punto ahora indescifrable pero signo inequívoco de advertencia. Recorrió, como quien sigue una línea punteada paso a paso, la distancia visual del can avanzando de su origen al sitio de termino. Ahí estaba, dibujando su silueta en los recortes florales escasos de los troncos añosos que como emblemáticos batallones de infantes salidos de una contienda esperan la carga del rival. Blonda cola erguida, puntiagudo hocico, orejas paradas y esbelta figurilla atlética. Un zorro. Un caza gallinas. Un engaña canes más diestros. Una aparición rojiza en un fondo de todas las coloraturas del verde pensables e impensables. Una ráfaga que no miraba nada y al tiempo atisba todo; nada escapa, nada se pierde.

Duró la aparición diez o escasos quince segundos, una eternidad dentro de la brevedad de la eternidad y el suspiro acaso. E igual de súbito desapareció, dando dos o tres saltitos ágiles,  todo volvió a la normalidad. Supo Labrocha que todo fue cierto porque por una fracción impensable, eterna y breve, el ritmo de las cosas en el bosque se detuvo, paró, cesó.

El can miró nuevamente en presente, observó la cara de perplejidad de su dueño, y cómplice caminó dando ladridos subiendo la cuesta a la troje.




lunes, 2 de septiembre de 2013

¿PARA QUÉ TANTO BRINCO ESTANDO EL SUELO TAN PAREJO?



A FINAL DE CUENTAS LAS PRÁCTICAS ANTIGUAS DEL FASCISMO MÁS RANCIO SE LLEVARON A CABO RELIGIOSAMENTE: LA CAMPAÑA MEDIÁTICA DE LOS COMPINCHES ABONANDO AL HASTÍO Y EL HARTAZGO, LAS MANIOBRAS DISTRACTORAS DE LOS "PACTISTAS POR MÉXICO" Y LA POSTERIOR APROBACIÓN DE LAS LEYES SECUNDARIAS AL VAPOR, LOS GRUPOS INFILTRADOS DE RIGOSOS APUNTALANDO EL DESCONTENTO PUNTILLOSO... EN FIN, TODO AQUELLO QUE COMPONE EL BIEN TRAMADO EJERCICIO DE LA POLÍTICA A LA MEXICANA SIEMPRE AUSENTE, INDIGNA, INCONGRUENTE A TODO AQUELLO QUE NO SEA "SU BIEN" Y NO OTRO.
¡BENDITO SEAS TLATOANI! ¡BENDITOS SEAN TUS ESBIRROS!
¡QUE ZANAHORIA Y PALO NOS COMPLACE EN ESTE SINUOSO CAMINO EN APARIENCIA SIN REMEDIO!

*** Lo que realmente lastima es la forma sucia, oscura y turbia de hacer siempre las cosas "bajo la mesa" que pone en evidencia la presencia del "verdadero" crimen organizado.

jueves, 29 de agosto de 2013

Pensando al vuelo.



A mis 54 años nada me sorprende. Por x o z razones he transitado bastante como para estar desengañado y conocer los pasajes “normalitos” de lo bueno, lo malo y lo regular de la vida social a la mexicana.

Bombardeado como cualquiera por todas las formas: televisivas, radiales, periodísticas, rumorológicas; de sesudos intelectos parlantes que defienden una posición con la misma intrépida audacia como lo hace un gato cuando tiene hambre. ¿Recuerdan la profundidad anchurosa, cuasi mística, de las mesas de debate del futbol soccer en tertulias o programas radiales o televisivos? Así, con esa fiereza escatológica… Sin embargo, esta vez, la materia del embate polemista es la educación, sus mentores, acciones y despropósitos en un país de derecho y soñadores donde la ley de la oferta y la demanda capea sin empacho.

Habría que empezar diciendo que el sistema reformista en andas, se tambalea en algo tan espiritual –por efímero- y a la vez tan concreto, como lo es la legitimidad. Nadie en sus cabales puede olvidar –“aunque te hagas guey compadre”-, del cómo, la forma y la manera en que te subiste –contigo tus iguales- a la silla. Lo mismo en el ámbito federal que en el ámbito estatal o en el municipal. Eso parece que no le importa a nadie. Siempre hay una cobija grandota que puede esconder al fantasmón del llamado “crimen organizado” a quien culpar, aunque los viejos dirían: “gato escondido con la cola de fuera”. O los rumores del desastre económico o las bototas lustrosas del centenario ejercito “siempre fiel”.

El caso es que hoy, el priísmo fascista, acostumbrado a tomar las decisiones en “los bueyes de su compadre”, decide decidir en las mejoras “convenientes” del futuro. Sin análisis, sin discusión, sin miramientos ya trazaron la ruta, y ya trazada, empieza la gran maquinaria a caminar llevando por fogoneros en la vanguardia a los legítimos patriarcas de la razón y el buen decir: los medios masivos que miran en el principio vital de la empresa y su utilidad la esencia misma de su “velda”. “Reditúa más callar que hablar”. Por lo tanto, el valor no radica en explorar las profundas verdades de la realidad, si no en ocultarlas. Así la autocensura, el cerco noticioso, la maledicencia, el silente golpismo patético al desgaste, la desinformación son banderolas, aliados y cómplices de un juego “normalito, común y monolítico”. Ya don Porfirio -precursor de la herencia-, compraba periódicos que de día le tapaban la sombra y de noche le velaban el sueño.

Hoy el gran tema, la gran batalla, es la educación institucionalizada. Las concentraciones enormes que desquician los derechos de terceros, sus movilizaciones, el ausentismo laboral en las aulas y aquello que resulta más grave: el bajísimo nivel educativo de una gran parte de la infancia de éste país. He leído que doctos maestros se quejan del rendimiento pésimo de sus alumnos en niveles de prepa, licenciatura, maestría y doctorado. El crecimiento enorme de los “ninis” yendo y viniendo por calles y callejones. Lo que no se considera es que la educación institucionalizada es sólo una parte del problema: parte equitativamente proporcional a la educación que los padres aportan en la casa; parte proporcional a la educación que los niños, jóvenes y adultos reciben e imprimen en la dinámica en el entorno del barrio, comunidad o estrato social al que pertenecen. El problema de la educación en cualquier parte del mundo es una conflictividad más compleja, amplia y diversa de lo que a simple vista se puede juzgar. No es un asunto simple de sindicalizados, patrones y usuarios. Cualquier proceso unilateral, por decreto, esta destinado al fracaso como ya de suyo lo ha sido en los últimos treinta y cinco años.

Vivimos dentro y atrapados en una compleja red compuesta por palabrerías tendenciosas, maliciosas, de intereses creados donde la no verdad, el callar y la sumisión, es motivo suficiente para dividir, exasperar y alarmar.


jueves, 20 de junio de 2013

A Los Soprano


Hoy nada más abro el Internet y me sorprende la noticia: “a los 51 años de edad, estando en Roma de vacaciones, muere el actor James Gandolfini”. ¿Pero quien era James Gandolfini y por qué mi revuelo? James Gandolfini encarno al popular personaje de Tony Soprano, padrino de la serie The Sopranos, serie televisiva norteamericana que se proyectara de 1999 a 2007 (seis temporadas y un total de 86 capítulos) y que en aquellas latitudes recibiera toda la gama posible de premios y galardones.



Escrita por David Chase la serie cuenta los afanes, las conflictivas, las vicisitudes, los gozos simples de una familia norteamericana típica, salvo que es Italoamericana con conexiones muy pero muy profundas en las tradiciones y raíces italianas. Es la impostura, entre lo obvio (aquello que es oficialmente correcto) y lo clandestino, un motor sugerente.



El universo en el que se mueven los personajes esta ubicado en Nueva Jersey: “la familia” de Tony Soprano y la otra familia del mismo Tony; todo bajo reglas no escritas que permanentemente ponen al boss en situación de stress constante, tanto así que necesita terapia en mitad de esta conflictiva capitaneada por su progenitora. Al tiempo, la historia también narra los inconvenientes y contrastes que abrazan a Carmela (Edie Falco) y los hijos de Tony, tanto como los afanes de Christopher Moltisanti (Michael Imperio), sobrino de Tony y por ratos escritor frustrado.



La serie de seis temporadas es un compendio de buen hacer televisión, existe un cuidado extremo –desde el primer capitulo-, en todos los rubros de la producción. La urdimbre del guión es compleja, sin caer en los recursos obvios del enredo sencillo que después se desmadeja por sí mismo; debes seguir consumiendo capítulos para encontrar las respuestas a la siguiente encrucijada. Explora con soltura la naturaleza de la violencia, la ambigüedad de la impostura y la identidad italoamericana sujeta a tradiciones no escritas pero palpables. Permea el cuidado de un respeto que no se ve para otras culturas. Las actuaciones por otra parte, son creíbles, genuinas. No existe el cliché típico, la grotesca manifestación, la vileza de la violencia aflora debido principalmente a su aparente ausencia.

Gandolfini, esta suerte de oso en reposo, fue y será –como la serie completa- un icono de la televisión en su personaje de Tony Soprano. Así lo recordaré. Descanse en paz.




viernes, 14 de junio de 2013

The Fast and the Furious


Torbellino en la dulcería, donde los muchachitos en uniforme se multiplican tras el mostrador al tiempo que una acelerada audiencia interpela a la caza de palomitas y gaseosas; las campañas contra la obesidad del gobierno mexicano aquí encuentran su punto y coma. Sala atestada de mozalbetes y jóvenes en su mayoría que responden con risas destempladas o silencios conmovedores al código establecido. La convocatoria del sexto pasaje de la saga de Rápido y furioso tiene respuesta.

Al igual que la historia de otros episódicos compendios de aventuras cinematográficas –recuerdo a James Bond, por ejemplo-, la anécdota no es muy complicada ni compleja, por más enredada que parezca. Ken Li y Gary Scott Thompson no se reburujaron mucho la existencia al escribir éste choremón acrobático: los personajes de Toretto (Vin Diessel) y O´Conner (Paul Walker) son “hombres de honor”, a la manera del “Padrino”.




El primer indicio del fenómeno fílmico es una película de 1991 que no mucha gente conoce: Point Break with Cars, de donde Rápido y Furioso rescata la trama del policía infiltrado entre delincuentes (en este caso autos y otros trebejos) pero que se enamora de la hermana del líder de la banda.




Varios elementos son indispensables y necesarios en el éxito: la belleza de las féminas, el estruendo de la cinta sonora, las sorprendentes acrobacias y sobretodo, la fosforescencia de los autos empleados en las secuencias de persecuciones y carreras donde los protagonistas –siempre al filo de la vida-, se juegan el pellejo y la existencia muchas veces salvadas al tris del fantástico milagro.

De las actuaciones no hay mucho que decir, realmente no hay mucho que esperar, son simples esbozos supeditados a la acción y al cliché. Gusta sin embargo las acrobacias imposibles sin el apoyo de la tecnología y las herramientas del cine actual, La trama episódica va desarrollándose desde el esbozo primario en la cinta original: Toretto y Letty (Michelle Rodríguez) y O´Conner y Mia (Jordana Brewster) son parejas sentimentales entrelazadas por el lazo del parentesco familiar pero cuyo código de honor esta intacto y es piedra de toque de la acción. Un aire de farsa pulula en todos los diálogos, incluso en aquellos donde los malos atentan con sus crueles acciones.




jueves, 6 de junio de 2013

The Great Gastby


Deseoso de conocer una más de las adaptaciones fílmicas realizadas entorno de la novela homónima de F. Scott Fiztgerald, publicada en 1925 y de la cual realizadas, desde el año de 1926 y hasta ahora en el 2013, van cinco versiones distintas y al mismo tiempo paradójicamente similares por el hilo conductos de la anécdota de lujo y mezquindad humana subyacente.

Herbert Brenon (1926) fue el primer cineasta que se intereso en el tema a un año escaso de la publicación de la novela y realizó la primera versión en la época en la que el cine sonoro aún no irrumpía con su estrépito en las salas. Sin embargo, la más celebrada y quizás la que todos recordamos sea la realización de Jack Clayton (1974), llevando en los estelares a Robert Redford y Mia Farrow; corto me quedaría de tanto elogio por esta realización que vi –afortunadamente- en un cine de la ciudad de México en aquella década.






Tal vez también con este morbo asistí a la exhibición de la actual versión de Baz Luhrmann, el reparto es muy bueno en el papel, Tobey Maguire (Carraway), Joel Edgerton (Buchanan), Isla Fisher (Mytler), Carey Mulligan (Daisy) y Leonardo DiCaprio (Gatsby) junto a otros muy buenos actores. Debo destacar que hace algún tiempo he considerado que DiCaprio va mostrando un enorme desarrollo de su talento, que vez tras vez, me convence más como un actor que ha dejado “la cara bonita” para convertirse de a poco en un mejor intérprete que vale la pena disfrutar.

Al gozar de esta nueva versión de la novela, no deja de asombrarme las distintas lecturas que una misma historia puede propiciar. Recuerdo que alguna vez leí en algún lado como F. Scott Fiztgerald el novelista, había tomado como fondo, transformando como elemento principal de la misma los hechos relacionados con un hombre igual de extraño que el personaje principal de su historia, habitante misterioso de “la gran manzana” y relacionado con Lucky Luciano, Meyer Lansky y Bugsy Siegel, quienes a la larga habrán de reinar sobre la Mafia de aquella ciudad y país. Esos motores mitad mito, mitad fantasía, parecen fueron igual de extravagantes y misteriosos como la narración en derredor de Gastby.




La versión 2013 es digan de ser disfrutada, gozada en su magnificencia sólo posible con los medios de hoy y tal vez, beneficiaria de algún reconocimiento futuro de la gran industria norteamericana. Yo por ahora quedo satisfecho. Vale.





martes, 28 de mayo de 2013

AH, Moises....



Tal como he manifestado desde la década de los años sesenta: soy chiva, seré chiva y moriré siendo chiva a pesar de Vergara. Pero la final, con el gol y penal atajado de Muñoz -portero que poco quieren en el Ame pues su corazón palpita por Memo Ochoa- fue como un final de la versión 3 del Chanfle región 4. Bien por quienes son campeones ahora... en seis meses habrá otro... Tal vez, la sangre azul, de un campeonato en 33 años, se renueve.



sábado, 18 de mayo de 2013

“Nosotros los Nobles”


Recientemente nos enteramos que la película mexicana (creo Ópera Prima) de Gaz Alazraki es la más taquillera de la historia del cinito mexica, por arriba de aquella cinta “El padre Amaro”, de grande celebridad.




Varias circunstancias suponen tal resultado exitoso. La primera, la enorme difusión y promoción de las mega cadenas propietarias de las salas que se han preocupado en multi promoverla; segundo, la muy buena cirugía plástica hecha al libreto de Luís Buñuel, “El gran calavera” de 1949 que ya de suyo era muy bueno; y tercero, la aparición fuera de la ficción cinematográfica de estas “ladys” hijas de papi que ahora, con el regreso del imperial PRI, pululan a cada hora haciendo de su vanidad gala. El público, cuando menos en la ficción, como en la Lucha Libre mexicana, quiere ver un poco de irónico histrionismo y sufrimiento.

Debo decir que todos los epítetos y elogios otorgados a la dichosa peli serían pocos y demasiado pequeños, ya el dibujo de los personajes en el 49, los hicieron con la consabida maestría Fernando y Andrés Soler. La trasportación del argumento a la realidad del tiempo presente es buena, deja a un lado ciertas gazmoñerías que hoy ya caducaron y el reparto, fuera de “la Señora Presidenta” responde al casting. Sin embargo, ante tal avalancha, uno no deja de observar como éste cine plagado de pequeñas capsulas de moralina, acrítico y siempre melodramático no se rinde y permanece latente en la intencionalidad de gobernar la voluntad y deseos del grueso social.







Al mismo tiempo, casi oculto en la enorme repetición de programas y carteleras repetidas una y otra vez hasta la nausea, otras películas mexicanas vieron su paso por las salas. Un ejemplo de esto fue “El ciudadano Buelna” que paso sin pena y sin gloria, y que más de algún mequetrefe de la organización Cinépolis dijo que "había fracasado", cuando ni siquiera se sabía claramente en que sala se podía ver. En fin, “el ciudadano” es una cinta de Felipe Cazals (Canoa y el Apando) que a mi ver, más allá de su discurso lento propone una crítica bastante inteligente a la “historia oficial”, tan cargada de impostura y mentiras que se repiten en el presente como jotas siniestras.




Este si es Rafael Buelna, el héroe revolucionario.



Réquiem por Miguel



Por distintos medios me han pedido que escriba algunas palabras en derredor de quien fue en vida Miguel Estrada, ¿por qué me lo piden?, será porque soy viejo y desde los siete años de mi edad he sido testigo del nacimiento y desarrollo de los muchos artistas y personajes, en campos diversos, de la ciudad que me vió nacer. Será también porque me ha tocado participar en pasajes interesantes e importantes de esa convivencia. No lo sé. Pero intentaré escribir dos o tres párrafos al respecto.

Hará unos 28 o 29 años que conocí a Miguel Estrada, en el seno de nuestras profesiones y vidas públicas comunes, el teatro. Lo conocí siendo él muy joven, de aspecto agradable, un aspecto que salvo embarnecer, nunca cambió. Un humor chispeante, locuaz y estridente como signo distintivo de su persona. No puedo decir, a costa de mentir, que le conozco interiormente, profundamente… O que me precio de ser su grande amigo. No. Pero tuve siempre la impresión en dos aspectos que trataré a continuación de describir.

Desde el principio de mi conocencia de Estrada, me pareció un tipo congruente, como ya he dicho, pulcro y con una extraña sinceridad –sinceridad extraña si se toma en consideración el grupo de artistas al que pretendía pertenecer, sabiendo que la mayoría de los hombres y mujeres de teatro son muy dados a la impostura y el cinismo- que mantuvo como una constante a mi persona, una suerte de respetuoso trato, cosa que agradezco.

En el terreno de su trabajo profesional tuve a bien observar muchos de sus papeles, direcciones y más de un texto escrito por él. Siempre mantuve la impresión de que esa bis cómica trasminaba lúdica y alegremente su proceder. Muchas veces encontré rasgos cachirulescos –se lo dije con todo el sentido de las palabras más de una ocasión- que llenaba de matices sutiles, agradables y sencillos que no redundaban en lo simplón y cargado, tan propio de las malas copias que pululan en nuestros tablados.

Creo que una perdida tan prematura siempre es dolorosa, pues deja truncas las muchas cosas que pudo hacer y mejorar. Descansa ya de tus aflicciones Miguel Estrada que pronto nos encontraremos saltimbaqueando en algún tablado… Vale.